Nº 1385– 26 de Diciembre de 2010

Inauguramos la última semana del año en que completamos la primera década del siglo XXI.

Se abren puertas nuevas ante nosotros para que aprendamos algunas lecciones importantes, como, por ejemplo:

Volver a ser inocentes; y amar, orar y bendecir a nuestros enemigos y perseguidores…

Rendirnos ante la evidencia de que las contiendas, los odios, la ira y el amor no podrán jamás convivir…

Aceptar que Dios hace salir el sol sobre todos, sobre malos y buenos…

Que con la misma lluvia se riegan los campos de mies y las zarzas y espinos…

Reconocer que este es el día que hizo el Señor para que nos regocijemos en él…

Que a los 99 grados el agua sigue siendo agua, y que hay que subir a los 100 para que se vuelva vapor…

Que la transformación del corazón del hombre es interior, y acontece de dentro hacia fuera…

Que la más pequeña llama puede iluminar desde muy lejos y a todos…

Y esa llama es el amor perdonador con que hemos sido perdonados por Dios para perdonar a otros…

Esa luz es la que animará a  otros a emprender el camino a tientas, pero que se irá haciendo mayor cada día, hasta alumbrar más que la Aurora…

Esa luz resplandece cuando alguien nos golpea, y nosotros seguimos sonriendo… Cuando el odio de otros nos alcanza, pero el amor de Dios sigue floreciendo en nuestros corazones…

Mucho amor.

Joaquín Yebra,  pastor

 

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