Nº 1.794 – 18 de Noviembre de 2018

En el salmo 34 David expresa un nivel de confianza superior en el Señor.  Había pasado por momentos de miedo y angustia huyendo de Saúl.  Se había hecho pasar por loco, por temor al rey Aquis de Gat, y se había refugiado en la oscuridad de la cueva de Adulam.  David se encontraba huyendo cuando el Señor le habló y le libró de todos sus temores.  Entonces compuso esta canción que es el salmo 34 basándose en la liberación que había experimentado por la mano poderosa del Señor.  Y así exclama “Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará de continuo en mi boca.” (Salmo 34:1) Muchas veces nuestra experiencia vital pasa por momentos de crecimiento y de euforia y el nivel espiritual lo tenemos muy alto.  Nuestra fe es fuerte y aprovechamos para bendecir y servir al Señor en todo momento.  Cualquier ocasión es buena para hablar bien del Señor a otros.  Estamos dispuestos a crear situaciones para contar a otros las alabanzas de Dios.  Cualquier oportunidad es adecuada para que de nuestros labios fluya una canción para el Señor sin importar la gente que tengamos alrededor.  Nuestro testimonio es fortalecido por el Espíritu Santo.  “En el Señor se gloriará mi alma, lo oirán los mansos, y se alegrarán.”  (Salmo 34:2) ¡Que bueno cuando alcanzamos este nivel!  Pero que pena, cuando por cualquier disgusto o revés de la vida diaria, retrocedemos y permitimos que el desánimo nos acabe las fuerzas, el entusiasmo y nuestra fe se debilite.  También un ataque fuerte del enemigo puede dejarnos exhaustos por el combate mantenido.  Pero ¿qué podemos hacer en estos casos?  Podemos leer este salmo y clamar al Señor, como hizo David con sus canciones/oraciones, para que nuestro Dios nos lleve a ese nivel superior que declara David donde ya nada ni nadie puede desanimarnos.  Todos pasamos por momentos y etapas difíciles, pero no estamos solos.  ¡El Señor está con nosotros como poderoso gigante! Y si clamamos a Él y doblamos rodillas, nuestro Dios nos elevará de la prueba y del desánimo, del debilitamiento y de la angustia, y nos pondrá sobre peña, a un lugar más alto donde dominar la situación.  Sacará nuestros pies de la red y nos llevará a lugar espacioso.  ¡Que sensación de libertad cuando el Señor hace esto con su pueblo!  ¡Tengamos fe y esperanza!  ¡Que lo mejor está aún por venir!

Pastor Antonio Martín Salado

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