Nº 1.791 – 28 de Octubre de 2018

La comunicación es algo muy complicado, sobre todo cuando tenemos prejuicios y ya nos hemos hecho una imagen de la persona que tenemos delante, de su carácter, temperamento y comportamiento pasado.  Pero las personas cambian… Todos cambiamos con el tiempo.  Y lo que es más importante, si somos cristianos, cambiamos por el trabajo del Espíritu Santo.  Todos, sin excepción, deberíamos evolucionar hacia el ideal que es nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

No todos estamos en la misma etapa de desarrollo, transformación y crecimiento espiritual que el Señor realiza.  Por lo tanto, todos debemos ser muy comprensivos los unos con los otros.  Lo que yo pienso ahora, mañana puedo corregirlo al recibir más luz y darme cuenta de que estaba equivocado.  Como todos sabemos, el paso del tiempo nos da una perspectiva más amplia del hecho que aconteció en el pasado.  Así somos conscientes de nuestra finitud y de la limitación de nuestro conocimiento en un momento dado.

Dios es Luz y Él alumbra en nuestras tinieblas y las va disipando.  No se disolvieron todas el día en que entregamos nuestra voluntad a Cristo, pero empezaron a desaparecer progresivamente.  Todo en la vida es un proceso: empieza, se desarrolla y termina.  La historia de nuestra salvación comenzó un día, se está desplegando y llegará a su culminación en el Gran Día del Señor.  Ahora conocemos como por espejo oscuramente, pero entonces conoceremos como fuimos conocidos.  Así la luz va en aumento hasta que el día es perfecto llegando al mediodía.

Por eso y porque la Palabra del Señor nos lo enseña, no debemos juzgar nada antes de tiempo.  Sólo el Señor en su infinita sabiduría nos juzgará porque sólo Él tiene todos los datos.

Mucho amor y mucha comunicación comprensiva.

Pastor Antonio Martín Salado

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