Nº 1.776 – 15 de Julio de 2018

Como el número de hombres que han existido, que existen, y que habrán de existir; y como la suma de los pensamientos expresados y por expresar; así son los recursos de Dios.

Como el ratón que roe la cabecera de tu cama, la conciencia no deja tranquilo al que ha actuado cobardemente.

Como el ratón que se mete en la falda de una mujer, es el delincuente que busca refugio en medio de la congregación.

Como la velocidad del cohete en el vacío es la actuación del hombre que domina su materia.

Como las fronteras que separan dos países, es la falta de identificación en el matrimonio.

Como los sexos son dos: diferenciados y conjugados en la capacidad de procrear; el amor y el temor de Dios son dos fuerzas que se conjugan en la personalidad del sabio, y generan generosidad.

Como un ángel descendido del cielo, es el gobernante sabio que no necesita de la adulación interna ni de la propaganda exterior.

Como un motor de combustión, el conductor de almas requiere de la chispa de la vida.

Como un perro que daña la fiesta es el amargado que irrumpe en el gozo de los demás.

Cuando llueve todos se mojan.  Así el premio o el castigo de lo Alto, tienen también repercusión social.

 

(Tomado del libro “Proverbios: Reflexión de la vida” de Moisés Chávez)

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