Nº 1.751 – 21 de Enero de 2018

Todos conocemos la llamada ‘Parábola de los talentos’ que se encuentra en el Evangelio según San Mateo capítulo 25 y versículos del 14 al 30.  Y a todos nos gustaría escuchar lo siguiente de labios de nuestro Maestro: “Y su señor le dijo:  Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.”  (Mateo 25:21)

Podríamos decir que lo esencial de la parábola es esto:  Cada uno debe ser fiel en el uso de las oportunidades de servicio que el Señor le ha dado.  Estas oportunidades otorgadas a cada uno en conformidad con su capacidad (dada por Dios), por gratitud a Él debieran ser mejoradas de tal modo que se promueva la gloria del Señor, se extienda su reino y se beneficien sus “pequeños”.  La negligencia se castiga; la diligencia se recompensa.  Todo lo que tenemos, sean oportunidades o habilidades, pertenece a Dios.  Nosotros somos depositarios.  El Señor es el dueño.  Lo que tenemos aún es propiedad suya.  Somos mayordomos, meros administradores.  El Señor nos concede oportunidades de servicio en conformidad con nuestra capacidad de hacer uso de ellas.  En consecuencia, puesto que no todos los hombres tienen las mismas capacidades, no todos tienen las mismas o igual número de oportunidades.  El día de la rendición final de cuentas en el tribunal de Cristo, la pregunta será solamente: ¿Hemos sido fieles en su uso? No sólo el cometer homicidio, adulterio, robo, etc. es malo, también lo es el omitir la realización de buenas obras de servicio para la gloria del Padre.  Jesús no esperaba volver inmediatamente.  Sabía que iba a transcurrir un tiempo relativamente largo antes de su regreso, pero todo se debe hacer teniendo en cuenta este día ya no tan lejano de ajustar cuentas.  Aunque a la luz de su significado para la eternidad nuestras responsabilidades aquí y ahora son muy importantes, ellas serán sobrepasadas por las de la vida venidera.  En vez de ser fiel a lo que se le ha confiado, una persona mala y perezosa presentará solamente excusas, pero de nada valdrán.

Sirva este resumen para que reflexionemos en el servicio que le estamos dando al Señor.

Mucho servicio y mucho amor.

Antonio Martín, pastor.

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