Archivo de la categoría ‘Año 2018’

Nº 1.798 – 16 de Diciembre de 2018

“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.  En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.  A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.  Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”  (Juan 1:9-12)

Una traducción que nos aclara más el sentido del original griego dice: “… les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.”  Como decíamos en el boletín anterior, todos somos hijos de Dios por creación, porque todos tenemos un solo Creador que es el Señor.  Pero, tristemente, hay muchas personas que no viven como tales hijos de Dios.  El pecado ha distorsionado esa realidad y la ha obscurecido demasiado en muchos casos.  Por eso, el ser humano hijo de Dios, tiene que llegar también a ser hijo de Dios (aunque esto parezca una paradoja).  El apóstol Juan siguiendo las enseñanzas de Jesús, dice que tenemos que ser engendrados de Dios… Es el nuevo nacimiento del que habló Jesús a Nicodemo.  De esa forma, recobramos el derecho perdido a vivir y desarrollarnos plenamente como hijos de Dios.

La parábola llamada del “hijo pródigo” habla de un padre que tenía dos hijos y uno se marchó de la casa del padre.  Este malgastó su vida renunciando a estar bajo la cobertura paterna, pero el padre siempre estuvo esperando a su hijo que era como si estuviera muerto lejos de él.  Cuando el hijo arrepentido volvió a la casa del padre, fue recibido con amor, perdón y fiesta.  Siempre fue hijo, aunque estuvo lejos y viviendo perdidamente.  Sólo al final, cuando volvió en sí y se reintegró a la familia, pudo recibir lo que su padre amoroso tenía para él.

Ojalá que ningún hijo de Dios que lea estas líneas, viva de tal manera que camine separado de su Padre Celestial y no llegue a ser lo que siempre fue.

¡¡¡Bendiciones!!!

Pastor Antonio Martín Salado

Nº 1.797 – 9 de Diciembre de 2019

Yo no puedo juzgar quién es hijo de Dios y quién no lo es.  Como Dios es el Creador, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Señor es Padre de todos los hombres y más allá, Padre de todas las criaturas tanto animadas como inanimadas.  Respiren o no, todo cuanto existe ha sido hecho por la mano amorosa de Dios.  Los seres humanos (Adán) somos criaturas de Dios y por tanto hijos de Dios: Lucas 3:21 “… hijo de Adán, hijo de Dios.”  Pero también los animales, los seres vivos y los cuerpos celestes, son criaturas de Dios y por tanto hermanos nuestros.  Queda claro que, por creación, todos somos hijos de Dios, hijos de un mismo Padre, hijos de un solo Dios y Creador.

De esta manera, yo puedo llamar hermano a cualquier ser humano de la Tierra y cualquier criatura del Universo.  Los ángeles del cielo también son nuestros hermanos.  Y si hay vida en otros planetas, aquellos también son hijos de Dios y nuestros hermanos.

El amor de Dios por sus criaturas no cambia y es igual para todos, por cuanto Dios no hace acepción de personas.  Por eso, yo tampoco hago acepción de personas y veo a todos mis congéneres como hermanos.

Si van a ser salvos o no, las personas que me rodean, no me corresponde a mí decirlo.  Yo no voy a enviar a nadie a la vida eterna ni a la muerte segunda.  Esa obra sólo le corresponde al Justo Juez que es el Señor.  A mí me corresponde solamente dejar ver al Cristo que habita en mí por Su Santo Espíritu.  Lo demás es obra del Señor.

De Él es toda la gloria y el poder.

Amén.

Mucho amor

Pastor Antonio Martín Salado

Nº 1.796 – 2 de Diciembre de 2018

Una de las cosas que más desgasta nuestras energías y nuestro ánimo, es la queja.  La queja vive alrededor nuestro, nos asedia por doquier.  Casi siempre escuchamos a muchos quejarse de otros.  También nosotros en nuestro apresuramiento, tomamos a veces, tristemente, el atajo fácil y estúpido de la queja por todo y por todos.  Sobre todo, si estamos cansados, cargados y agobiados… la queja florece como los cardos en el campo.

Para no quejarnos tanto, deberíamos comenzar por tener un tiempo de descanso adecuado cada día.  Dormir las horas que necesitamos y obtener el buen descanso que el Señor tiene para nosotros cuando dejamos todo a un lado y nos encontramos con Él en la oración y en la lectura y meditación de Su Palabra.

La queja continua amarga el carácter y tiñe la personalidad de un desagradable talante airado.  La queja constante nos convierte en malhumorados y fomenta las discusiones en el hogar, en la iglesia, en el trabajo y en cualquier ámbito.

La queja nos lleva siempre a enjuiciar al prójimo y a creernos nosotros de clase superior y por encima de los demás.

La queja es siempre injusta ya que todos nosotros somos injustos sin excepción.  Siendo sólo absolutamente Justo nuestro Señor Jesucristo.

La queja es el arma arrojadiza del falto de sosiego y de paz.  Porque el que tiene la paz del Señor no se queja, sino que encomienda su causa al Fiel Creador, a su Padre Celestial.

La queja siempre yerra porque está teñida de la ira humana y la ira humana nunca puede obrar la justicia de Dios.

Pidamos al Señor y expresemos a Él nuestras quejas y no nos quejemos los unos de los otros… y si alguno tuviera queja contra otro, perdonemos como Cristo nos ha perdonado.

En vez de quejarte contra alguien si ves algún fallo, ve y ayúdale ofreciéndote para que las cosas salgan mejor la próxima vez.  Pero no caigamos en la crítica y la murmuración a espaldas del otro.

Y sobre todo mucho amor.

Pastor Antonio Martín Salado

Nº 1.795 – 25 de Noviembre de 2018

“¡ENGRANDECED AL SEÑOR CONMIGO Y EXALTEMOS A UNA SU NOMBRE!”  (Salmo 34:3)

 

Podemos pasar mucho tiempo de la vida avanzando y retrocediendo sin llegar a meta alguna…  Es como el tiempo de 40 años que el pueblo de Israel estuvo dando vueltas por el desierto sin llegar a la tierra prometida.  En ese “dar vueltas” tuvieron muchas experiencias con el Señor, pero debido a su ambición y divagación, una generación quedó caída en la arena.  Por su desobediencia al Señor no fueron directamente de Egipto a la tierra que “fluía leche y miel”.  Para que esto no nos pase también a nosotros, tenemos que clamar al Señor como hizo David.  Para que su experiencia sea la nuestra; porque si David llegó a este nivel que declara en el Salmo-Canción 34, nosotros, fortalecidos por el Espíritu Santo, podemos llegar también.

Dejemos que el Señor sea más grande… pero para esto, nuestra voluntad debe ser más pequeña.  Levantemos Su Nombre en unidad porque la división de objetivos nunca nos va a llevar a un estado espiritual más alto.  Solamente unidos en Su voluntad alcanzaremos la victoria como pueblo de Dios, y no sólo como personas o familias individuales.  Que el Señor te bendiga en lo personal y en lo familiar, pero como comunidad cristiana buscamos juntos y unánimes el objetivo divino.

“Busqué al Señor, y Él me oyó y me libró de todos mis temores.”  (Salmo 34:4) Tenemos que llegar a la siguiente etapa en el curso de la vida con el Señor.  No podemos quedarnos sin avanzar.  Y la siguiente estación está libre de todo miedo, temor y vergüenza a vivir y proclamar al Señor.

Busquemos al Señor: Él nos escuchará y nos librará de todas nuestras fobias.  Sólo así seremos verdaderamente libres.  Amén.

Y sobre todo… Mucho amor.

Pastor Antonio Martín Salado

Nº 1.794 – 18 de Noviembre de 2018

En el salmo 34 David expresa un nivel de confianza superior en el Señor.  Había pasado por momentos de miedo y angustia huyendo de Saúl.  Se había hecho pasar por loco, por temor al rey Aquis de Gat, y se había refugiado en la oscuridad de la cueva de Adulam.  David se encontraba huyendo cuando el Señor le habló y le libró de todos sus temores.  Entonces compuso esta canción que es el salmo 34 basándose en la liberación que había experimentado por la mano poderosa del Señor.  Y así exclama “Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará de continuo en mi boca.” (Salmo 34:1) Muchas veces nuestra experiencia vital pasa por momentos de crecimiento y de euforia y el nivel espiritual lo tenemos muy alto.  Nuestra fe es fuerte y aprovechamos para bendecir y servir al Señor en todo momento.  Cualquier ocasión es buena para hablar bien del Señor a otros.  Estamos dispuestos a crear situaciones para contar a otros las alabanzas de Dios.  Cualquier oportunidad es adecuada para que de nuestros labios fluya una canción para el Señor sin importar la gente que tengamos alrededor.  Nuestro testimonio es fortalecido por el Espíritu Santo.  “En el Señor se gloriará mi alma, lo oirán los mansos, y se alegrarán.”  (Salmo 34:2) ¡Que bueno cuando alcanzamos este nivel!  Pero que pena, cuando por cualquier disgusto o revés de la vida diaria, retrocedemos y permitimos que el desánimo nos acabe las fuerzas, el entusiasmo y nuestra fe se debilite.  También un ataque fuerte del enemigo puede dejarnos exhaustos por el combate mantenido.  Pero ¿qué podemos hacer en estos casos?  Podemos leer este salmo y clamar al Señor, como hizo David con sus canciones/oraciones, para que nuestro Dios nos lleve a ese nivel superior que declara David donde ya nada ni nadie puede desanimarnos.  Todos pasamos por momentos y etapas difíciles, pero no estamos solos.  ¡El Señor está con nosotros como poderoso gigante! Y si clamamos a Él y doblamos rodillas, nuestro Dios nos elevará de la prueba y del desánimo, del debilitamiento y de la angustia, y nos pondrá sobre peña, a un lugar más alto donde dominar la situación.  Sacará nuestros pies de la red y nos llevará a lugar espacioso.  ¡Que sensación de libertad cuando el Señor hace esto con su pueblo!  ¡Tengamos fe y esperanza!  ¡Que lo mejor está aún por venir!

Pastor Antonio Martín Salado

Nº 1.793 – 11 de Noviembre de 2018

“Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.  Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.  Pues mirad, hermanos vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.  Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.”  (1 Corintios 1:22-31)

“Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.  Porque quiero que sepáis cuán grande lucha sostengo por vosotros, y por los de Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro; para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.” (Colosenses 1:24 al 2:3)

¡¡AMÉN!! ¡¡VEN SEÑOR JESÚS: PODER DE DIOS Y SABIDURÍA DE DIOS!!

Nº 1.792 – 4 de Noviembre de 2018

Yo soy la Sabiduría,

y mi mensaje acribilla

a todos los seres humanos

en la tierra y en el cielo.

 

Más allá de las estrellas

y el espacio sideral,

podrás hallar mi morada

en la dimensión final.

 

Los viajes interplanetarios

son como saltos de pulga:

no me pueden alcanzar.

 

Las galaxias en el éter

son como piedras del vado

que llevan a meditar.

 

La asombrosa Vía Láctea

es la huella de mi pie

sobre el polvo de la plata.

 

Tú puedes cerrar los ojos

y privarte de gozar

de la obra de mis manos;

pero ignorarme, jamás.

 

Puedes cerrar los oídos

para no oír mi voz,

mas no me podrás acallar.

 

Yo me encuentro más distante

que distancia en años luz

que hombre pueda imaginar.

Asimismo, estoy tan cerca….

más cerca que la intimidad

del hombre consigo mismo.

 

 

(Tomado del libro: “Proverbios: Reflexión de la vida” de Moisés Chávez)

Nº 1.791 – 28 de Octubre de 2018

La comunicación es algo muy complicado, sobre todo cuando tenemos prejuicios y ya nos hemos hecho una imagen de la persona que tenemos delante, de su carácter, temperamento y comportamiento pasado.  Pero las personas cambian… Todos cambiamos con el tiempo.  Y lo que es más importante, si somos cristianos, cambiamos por el trabajo del Espíritu Santo.  Todos, sin excepción, deberíamos evolucionar hacia el ideal que es nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

No todos estamos en la misma etapa de desarrollo, transformación y crecimiento espiritual que el Señor realiza.  Por lo tanto, todos debemos ser muy comprensivos los unos con los otros.  Lo que yo pienso ahora, mañana puedo corregirlo al recibir más luz y darme cuenta de que estaba equivocado.  Como todos sabemos, el paso del tiempo nos da una perspectiva más amplia del hecho que aconteció en el pasado.  Así somos conscientes de nuestra finitud y de la limitación de nuestro conocimiento en un momento dado.

Dios es Luz y Él alumbra en nuestras tinieblas y las va disipando.  No se disolvieron todas el día en que entregamos nuestra voluntad a Cristo, pero empezaron a desaparecer progresivamente.  Todo en la vida es un proceso: empieza, se desarrolla y termina.  La historia de nuestra salvación comenzó un día, se está desplegando y llegará a su culminación en el Gran Día del Señor.  Ahora conocemos como por espejo oscuramente, pero entonces conoceremos como fuimos conocidos.  Así la luz va en aumento hasta que el día es perfecto llegando al mediodía.

Por eso y porque la Palabra del Señor nos lo enseña, no debemos juzgar nada antes de tiempo.  Sólo el Señor en su infinita sabiduría nos juzgará porque sólo Él tiene todos los datos.

Mucho amor y mucha comunicación comprensiva.

Pastor Antonio Martín Salado

Nº 1.790 – 21 de Octubre de 2018

“¿No se convertirá de aquí a muy poco tiempo el Líbano en campo fructífero, y el campo fértil será estimado por bosque?  En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas.  Entonces los humildes crecerán en alegría en el Señor, y aun los más pobres de los hombres se gozarán en el Santo de Israel.  Porque el violento será acabado, y el escarnecedor será consumido; serán destruidos todos los que se desvelan para hacer iniquidad, los que hacen pecar al hombre en palabra; los que arman lazo al que reprendía en la puerta, y pervierten la causa del justo con vanidad.  Por tanto, el Señor, que redimió a Abraham, dice así a la casa de Jacob: No será avergonzado Jacob, ni si rostro se pondrá pálido; porque verá a sus hijos, obra de mis manos en medio de ellos, que santificarán al Santo de Jacob, y temerán al Dios de Israel.  Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina.”  (Isaías 29: 17-24)

Esta es la voluntad de Dios para su pueblo y lo que el Señor va a hacer en Eben Ezer.  Lo creas o no, el Señor puede salvar con pocos o con muchos.  El número no es importante para Él sino la calidad de sus valientes.  Por eso Jesús nos enseñó que donde están reunidos dos o tres en su Nombre, Él está en medio de ellos.

Así que no temáis manada pequeña porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.

¡Amén!

Pastor Antonio Martín Salado

Nº 1.789 – 14 de Octubre de 2018

“Cualquier que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar.  Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.  Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar en la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.  Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.  Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal.  Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros.”  (Marcos 9:42-50)

Sólo el bautismo con Espíritu Santo y fuego puede purificarnos y librarnos de corrupción.  La sal de la que Jesús habla es el Espíritu del Santo.  Sólo el Espíritu de Jesucristo gobernándonos nos mostrará las áreas de nuestra vieja naturaleza que aún tenemos que desechar de nosotros para no hacer tropezar a otros y ser librados de la muerte segunda.

Sólo el fuego del Espíritu del Señor nos puede librar del fuego del Eterno que caerá sobre los hijos de desobediencia que no hayan querido arrepentirse.

Así que mucha sal del Señor y mucho Espíritu de Dios.

Pastor Antonio Martín Salado

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